Hubo un día en que salí con una amiga e ibamos camino a casa por la noche. Cómo ibamos en el auto de mi madre, le pedí que le subiera el volumen al radio y mi amiga y yo nos volvimos locas. Ahora entiendo la gran fuerza que deben tener los vidrios de aquél auto... en fin. Justo unos kilómetros antes de llegar a casa, el tráfico comenzó a hacerse más lento y denso, aunque realmente a mi amiga y a mi no parecía importarnos. Avanzamos unos metros más, y mi madre de repente le bajó el volumen a la música, lo que pronto me haría cuestionarla. - Hay un accidente- dijo ella. El suspenso del momento realmente se llevó mi aliento, pues me encontraba rodeada por una gran cantidad de personas, algunos autos y sirenas de ambulancias. ¿De que se trata esta vez? Pensé. "Esta vez". Supongo que solo pensé en los millones de accidentes que pudieron haber antes de ese, y lo pensé cómo algo común. Al acelerar, mi madre, mi amiga y yo pudimos ver una escena realmente dolorosa, donde un joven hombre había perdido su vida.
Nadie sabe a donde se dirigía ese hombre a esa hora, talvez solo iba a derrochar su dinero en vicios o quizá iba a visitar algún familiar enfermo. Por un momento pensé: ¿Dónde estará ahora?
Muy pocas veces valoramos lo que nos parece tan común, pero que en realidad no lo es. Cada minuto de nuestras vidas es un MILAGRO. ¿Quién nos asegura que un día nos iremos a dormir y al día siguiente nos levantaremos? ¿Quién se atreverá a decirnos que nuestra salud siempre será buena, que mañana tendremos todo nuestro cuerpo en una pieza? NADA NI NADIE LO SABE.
Solo resta confíar. Pero esto no basta. ¿En que gastas cada segundo de tu vida? Si a ti no te interesa aprovechar tu tiempo, tu VIDA, ¿a quién le interesa? Solo tú puedes tomar tus decisiones, y parte de la vida es aprender cómo hacerlo bien. No gastes tus segundos en vanidades, hay cosas más importantes que eso. Aprovecha cada minuto que pasas con tu familia y amigos, piensa antes de actuar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario